La cuota resulta humillante para las mujeres realmente preparadas, según me consta por testimonios directos; en el mundo empresarial -yo me he movido durante 44 años en el del marketing y la venta- la que vale llega a donde quiere y es respetada por su valía por quienes han de seguir sus órdenes. Los directivos de las empresas saben bien a quién promocionar, porque se juegan beneficios o pérdidas en su decisión;
En el mundo de la administración -funcionariado en sentido lato- las respuestas en los tests de las oposiciones no entienden de sexo, por lo que tengo constatado en mi círculo y experiencia, y hay campos, la sanidad pública, por ejemplo, de numerosísima nómina, en los que casi se aprecia apabullante presencia femenina de gran preparación en toda clase de niveles profesionales, incluso los más altos, pero de acceso por oposición, baremo, etc..; Otra cosa son los puestos a dedo, claro.
Y también hay que tener en cuenta otra cuestión: creo que son muchas las mujeres preparadas y en puestos de responsabilidad profesional que no quieren seguir escalando -y menos si hay componente político- simplemente PORQUE NO QUIEREN RENUNCIAR A SU VIDA FAMILIAR, que les sigue gustando.Y me parece que ya hay hombres en esa órbita también, lo que me parece estupendo porque indica una cierta remisión del machismo. [Comentario original]
Mi enhorabuena por haber recordado en tu último párrafo la preferencia del amor, sobre la escalada social (ambición distinta a la del amor al trabajo de la excelencia), que comienza a manifestarse en mujeres y hombres. [AGT]

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