Los astros errantes guardaban las apariencias

La norma de guardar las apariencias tuvo un origen científico, en Simplicio, como explicación plausible de la causa del movimiento de los astros errantes, que la física podía dar para salvar las apariencias de las hipótesis geocéntrica o heliocéntrica, sin necesidad de saber cual de ellas era la verdadera. [AGT]