Esa distribución del poder secundario y feminoide en la actual sociedad civil. El feminísmo de cuota gobernante y constituido en grupo de presión político,legislativo y mediático, está acarreando efectos perversos y casos de dificil calificación en relación a la intolerable violéncia del hombre contra la mujer. Metiendo el Código Penal con la virulencia con la que se hace en la vida familiar y fuera de ella (riñas de novios adolescentes están acabando en los Juzgados de Guardia) se están vulnerando principios jurídicos básicos como son:
1. La intervención mínima del derecho penal en las relaciones sociales.
2. La igualdad de las personas ante la ley sin que se tenga en cuenta su género.
El vigente Código Penal siguiendo las pautas normativas de la “Ley de protección integral contra la violencia de género” castiga un mismo hecho punible con distinto rigor según el mismo sea perpetrado por un hombre o por una mujer.
Como consecuencia de todo esto un gran número de jueces de instrucción se han visto forzados a plantear ante el Tribunal Constitucional “cuestiones de inconstitucionalidad” por entender que esas normas jurídicas, aplicadas al caso concreto que tienen que juzgar,no se ajustan a las normas y principios contempladas en la Constitución de 1.978. A todo esto conduce la demagogia feminoide-feminista a la hora de legislar, no deslindando con precisión los derechos realmente dignos de protección de aquellos otros que pueden encontrar su satisfacción en la esfera privada y en ámbitos de mediación y conciliación.
Resultan ilustrativas unas declaraciones de la Juez Decana de los Juzgados de Barcelona, María Sanahuja: “Mi feminísmo no hace como este Código Penal, que nos trata como si fueramos tontas. Antes necesitabamos un padre o un marido para saber que nos convenia en la vida ahora necesitamos al Estado. Y este Código nos impide,por ejemplo, que si despues de una discusión o unos empujones hay una condena por este hecho leve, la pareja pueda reconciliarse”. [Comentario original]
Como abogado he tenido lamentables experiencias de verdadera corrupcion judicial (palmarios casos de prevaricacion) por la demagogia feminista de no pocas Magistrados que fallan por razon del sexo.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, por hablar solo de lo que conozco bien, no admite por sistema querellas de prevaricacion contra las atrocidades de conocidas Jueces de 1ª intancia en Juzgados de Familia. El Consejo del Poder General apoya la degeneracion moral del TSJ de Madrid. No solo ignora las denuncias contra este antro, sino que impone elevadas multas a quien demuestra la conducta deshonrosa de su Presidente, Sr. Casas Estévez. La Prensa tampoco se atreve a publicar esta corrupcion judicial, con nombres y apellidos.
Estan pendientes de resolver varios recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional. Pero he de decir que a veces la llegada de una honesta y competente Magistrado a los Juzgados de familia ha provocado la declararcion de nulidad absoluta de todo lo actuado en anteriores prevaricaciones. Este insólito hecho de justicia, sin corporatismo ni solidaridad femenina, debe producir una renovacion de esperanzas en la aplicacion del derecho por las nuevas Jueces.
Te agradezco que me hayas brindado la oportunidad de hacer estas declaraciones tan graves. [AGT]
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