No obstante su importancia, el “feminismo” no deja de ser un accidente político. Se sirven de lo “femenino” las ideologías cansadas. Desde la perspectiva del realismo político la circunstancia tiene un diagnóstico insuperable: se trata, como diría Carl Schmitt, de la “politización” de un sector de la existencia humana. La superación de lo “femenino” como problema político (“neutralización”) está en marcha desde hace mucho tiempo: la igualda de derechos políticos y civiles es sólo un detalle. Ahora bien, el sector radical del feminismo, que ha hecho de él un modo de vida, no tiene más remedio -para subsistir- que oponerse con todas sus fuerzas a la neutralización. Su huida hacia la politización permanente es, característicamente, la comprobación a contrario de la tesis schmittiana (a la que aquí, muy sucintamente, he aludido). [Comentario original]
Tambien yo valoro mucho al más grande jurista en derecho constitucional de la Republica de Weimar. Aunque no comparta su tesis posterior del amigo-enemigo, que sirvió de base a la teoria del caudillaje de Javier Conde. [AGT]
El feminismo es un accidente político
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada