Opino que la natalidad la reduce, fundamentalmente, la seguridad de una buena vejez que garantiza (¿o no?) el sistema de jubilación y seguridad social.
No obstante, los “cuidados” del Estado se revelan fríos y ello tandría que generalizar una mayor “inversión” en hijos por parte de las parejas españolas. Un equilibrio entre vida profesional y familiar que implique al padre y la madre.
Ahora bien, si la izquierda no se implica en la defensa de la familia, ésta puede desvirtuarse tanto que quizás alcancemos un no retorno donde ya nuestra vejez sea asunto de los poderes públicos con hijos o sin ellos. [Comentario original]
Abordas un tema muy complejo. No es el egoismo preventivo de un buena vejez, sino el reducionismo a la familia nuclear que impone la carrera al éxito profesional, el que ha privado de una buena vejez a los buenos padres que se ocuparon del porvenir de sus hijos, pero no del propio, y hoy viven con seguridad social y sin seguridad familiar.

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