La telebasura y “la hinchada universal“ han inyectado a los intelectuales no tanto los gustos de las multitudes, ni sus pasiones lúdicas, eso no tendría trascendencia, como el horror por el pensamiento serio, el asco de la sensibilidad espiritual, la abominación de la estética, la indiferencia ante la verdad, la transformación en mercancía de la cultura, el desprecio de la creación científica y, sobre todo, el conformismo político con los desmanes y corrupciones del poder en el Estado de Partidos.
[AGT en Sociedad espectacular]
El conformismo político de los intelectuales
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